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La importancia de la IA en las empresas que valoran la sostenibilidad

Un estudio de Boston Consulting Group (BCG) confirmó que las empresas que implementan inteligencia artificial (IA) tienen 4,5 veces más probabilidades de alcanzar sus metas de sostenibilidad de manera rentable. Este hallazgo grafica cómo la tecnología puede ser un motor clave para que las organizaciones no solo mejoren su rentabilidad, sino también reduzcan su impacto ambiental.

La IA permite a las empresas optimizar diversos procesos, como las rutas de distribución, el uso de energía y la gestión de recursos. Al automatizar y analizar grandes cantidades de datos en tiempo real, las compañías pueden tomar decisiones más informadas para mejorar la eficiencia de sus operaciones y reducir el desperdicio, lo que contribuye a objetivos de sostenibilidad sin afectar la rentabilidad.

En América Latina, sectores clave como la logística, manufactura y retail están adoptando cada vez más estas tecnologías debido a dos factores importantes. Las crecientes regulaciones medioambientales exigen que las empresas implementen prácticas más sostenibles. Y porque los consumidores cada vez más demandan productos y servicios que tengan un menor impacto ambiental, lo que impulsa a las compañías a adaptarse a estas expectativas.

La IA, en este contexto, no solo es una herramienta para cumplir con normativas y demandas, sino también una forma de mejorar la eficiencia operativa. A través de la optimización de procesos y la reducción de la huella de carbono, las empresas pueden lograr objetivos de sostenibilidad sin comprometer sus márgenes de ganancias.

Sin embargo, la adopción de IA enfrenta obstáculos. Existen desafíos como la brecha digital, que limita el acceso a estas tecnologías, y la falta de políticas públicas adecuadas que fomenten su uso en todas las industrias. Para que la IA tenga un impacto positivo y generalizado en la sostenibilidad empresarial, será crucial que las políticas públicas se alineen con las necesidades tecnológicas de las empresas y que se invierta en infraestructura digital para reducir las disparidades en el acceso a la tecnología.